• Pro Evolution Soccer 2018

    11/09/2017 09:00 // Sam Bishop Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    Konami vuelve con una edición de PES que cierra un ciclo, el primero de su verdadera nueva generación.

    Autor: Sam Bishop - Gamereactor.es

    Cada año la misma batalla. Desde hace más de dos décadas, FIFA y Pro Evolution Soccer compiten por los aficionados al fútbol y los videojuegos. Una batalla que se libra en los estudios de programación, en los despachos y en los anuncios. Konami, que sabe que está perdiendo en licencias, se ha dedicado a mejorar la calidad de su juego en las últimas eiciones y termina un ciclo, el primero sobre el motor Fox Engine, con este PES 2018. Saben que no es lo único que hace falta para triunfar, pero quienes ya decidieron estar de su lado hace un año no pueden perder de vista la nueva entrega, con más funciones y mucho más pulida que PES 2017.

    ¿Cuánto ha cambiado de una edición a la otra? Sus creadores promocionan esta salto como el que mayor número de avances acumula, entre ellos el propio control. Aunque parezca que estamos ante el manejo de siempre, la rápida reacción de los jugadores (sobre todo los buenos, o cuando pulsas R2/RT para llevarla cerca) se aprovecha muy bien para conducirla pegada al pie y para regatear. No quiere decir que puedas hacer lo que quieras con los defensas, pero quien tenga la paciencia de dominar al milímetro cómo se mueve su personaje va a sentirse muy bien.

    Otra función que agradecemos es la protección de la pelota con el cuerpo, algo que también se le da mejor a los buenos jugadores. Es evidente en pantalla gracias a las animaciones y las físicas también responden al contacto entre personajes, así que no solo es otra capa más de profundidad para la jugabilidad, aporta inmersión porque es una acción que vemos en todos los partidos reales y que debía quedar reflejada sí o sí en el videojuego. Adiós a los atravesamientos, al menos a la mayor parte.

    Pero sin duda uno de los aspectos que más nos han gustado de PES 2018 es el comportamiento de los porteros. Antes parecía que si te plantabas frente a uno de ellos en un mano a mano casi siempre iba a ser gol (si sabes colocarla un poco), excepto con un par de supercracks. Sin embargo, han trabajado para que todos sean un poco más eficientes para que ya no basta con colocársela abajo y pegada al palo; si están bien colocados puede que sea mejor pasarles o esperar a un compañero que esté solo. Es cierto que es más difícil marcar, pero el esfuerzo deja sensación de recompensa y es más creíble.

    Una de las mejores formas de conseguirlo es haciendo paredes, una táctica fácil de aplicar a los controles. El pase al hueco de PES lleva bastantes años funcionando mejor que el de FIFA, por lo que si se ejecuta bien y el oponente no sabe tirar el fuera de juego tienes muchas opciones de alcanzar una buena posición delante o cerca del portero. Es una forma de atacar apta para todo tipo de usuarios y da buenos resultados.

    Pero después hay que culminar, y para eso hay que entrenar también las mecánicas de tiro. Hay que reconocer que Konami también ha sabio crear un abanico enorme de opciones, situaciones y animaciones para que el jugador tenga la sensación de que siempre va encontrando formas nuevas de marcar. Nos venimos con la sensación de que no hemos visto dos goles iguales en todas las horas que hemos jugado para el análisis. Parte de la culpa la tiene esa citada dificultad, que te obliga a esforzarte por buscar la ocasión en lugar de tirar del recursos fácil, como ha ocurrido con la mayoría de juegos de fútbol de la historia. Aunque hemos encontrado un punto débil un tanto absurdo en los tiros desde el lateral del área.

    Esta variedad no solo se aplica a los tiros, ya que hay muchas formas de que un partido se vaya abriendo. Por ejemplo, cuando empezó a caer un aguacero tremendo tuvimos que adaptar por completo la forma de jugar. Los defensas se caían y la bola no corría, con el riesgo que eso supone para un estilo más de toque.

    A este respecto solo podemos mencionar que en defensa no hay cambios tan importante, excepto que todos los cambios en las mecánicas básicas también se cumplen aquí. Como te juegues una entrada y no sea limpia casi seguro que te llevas amarilla porque los atacantes no suelen saltar (y hay veces que vendría muy bien), así que para recuperar la posesión las mejores soluciones son la presión y meter el corte.

    La interfaz de usuario también ha mejorado respecto a la última entrega, con el curioso añadido de que este año tenemos las fotos reales de los jugadores en el menú de configuración en vez de sus recreaciones. De todos modos, sigue el esquema de las últimas ediciones, al que le encontramos partes vacías y partes poco explicadas. Konami debe seguir mejorando aquí.

    Quienes vengan con las lecciones aprendidas de otros años van a tener que olvidarse de algunas, como por ejemplo de cómo se tiran faltas y córners. En Pro Evolution Soccer 2018 hay un intento por parecerse más al estilo de EA Sports, y por ejemplo se ha eliminado la flecha de ayuda a la dirección. Vale que es un poco más complicado y obliga a ir cogiéndole el tacto, pero es que esto es uno de los tests más exigentes y como tal debe permanecer. Es más gratificante para la simulación, pero estamos seguros de que no va a gustar a todo el mundo.

    En cuanto a modos de juego, debemos empezar diciendo que en estos momentos los servidores online no están abiertas, aunque pudimos probar los nuevos en la beta abierta y os dejamos unas impresiones del multijugador y cooperativo. No nos olvidamos de los fallos del año pasado y estaremos muy atentos a sus primeros días. Para un jugador también hay uno nuevo, o que vuelve, muy curioso llamado Selección Aleatoria: coges un club y el sistema te hace un equipo escogiendo jugadores de todo el repertorio, así que no te cortes en grabar ese partido en el que lleves a CR7 en el F.C. Barcelona. Es raro, pero no hace ningún mal, más bien lo contrario.

    Lo que Konami no ha mejorado es el sistema de comentarios, tan rígido y repetitivo como en las ediciones anteriores. No negamos el esfuerzo por contratar a las voces más conocidas de cada país (y este año también en América Latina), pero sigue cansando y aburriendo porque realmente no enriquece la partida. Nosotros al final los desconectamos.

    Tampoco estamos contentos con el arbitraje de PES 2018, y no empecéis con que eso es excusa de mal perdedor. Se les ha ido la mano con el equilibrio de qué es falta y qué es tarjeta, porque en muchas cargas exageradas no se pita nada y en entraditas con balón te llevas amarilla. Lo peor es que, con una mejora de las físicas y las colisiones tan buena, los fallos arbitrales son cada vez más evidentes.

    Para el final nos dejamos un gran halago a Konami, el que se refiere al apartado visual. La evolución general sigue presente, especialmente en lo que a modelado y animación de jugadores se refiere. Y las estrellas de los equipos licenciados como FC Barcelona, Liverpool o Borussia están a un nivel espectacular. El esfuerzo ha hecho que salgan algunas caras aberrantes en momentos concretos que además van a dar de sí mucho para meses. Además, han añadido momentos cinematográficos al modo carrera para tener ese toque inmersivo que EA supo encontrar en El Camino. Esta entrega ha crecido en licencias pero siguen faltando muchos equipos de primer nivel, aunque hay que recordar que sí están todos los jugadores reales con su nombre y sus caras.

    La cuenta se echa rápido. Son muchos más en número y más importantes los aspectos positivos que los negativos de esta entrega de Pro Evolution Soccer. No es una entrega revolucionaria, más bien el reajuste final de todo lo que ya iba por el buen camino, junto a una inclusión de contenidos para no quedarse atrás en ese campo respecto a su rival. Una jugabilidad exquisita pero exigente, accesible para todos pero satisfactoria para quienes buscan mucho más, junto a modos variados y unos gráficos potentes. PES 2018 es, de nuevo, una gran opción.

    9/10

    Fuente original: Gamereactor.es

publicidad
PUBLICIDAD