• Destiny 2

    08/09/2017 17:00 // Kim Orremark Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    Es difícil analizar un juego así, pero le hemos dedicado mucho tiempo para sacar conclusiones sólidas de la primera semana.

    Autor: Kim Orremark - Gamereactor.es

    Llegamos tarde al análisis de Destiny 2, ¿cierto. Os preguntaréis cómo puede ser que un medio de la presenta europea de Gamereactor no salga de lanzamiento con un título tan importante. Se explica muy rápido: no quisimos analizarlo hasta estar seguros de que habíamos jugado suficiente. Jugamos 20 horas en Seattle, invitados por Bungie antes del lanzamiento. Quisimos más, y hemos pasado otras 30 horas tras esa fecha completando la campaña y explorando más allá. Ahora, con 50-55 horas a las espaldas, sí nos vemos preparados.

    Que nadie os cuente milongas, para valorar un juego como este no basta con llegar hasta el final y ver los créditos. Hay que dejarlo fluir y que florezca el contenido que tiene escondido por todas partes. Lo sabemos de sobra por el primero. Incluso nosotros estamos analizándolo sin que se haya abierto la primera incursión ni se haya activado la función Juegos Guiados. Pero creemos que ya es suficiente, que tenemos información para decir que merece mucho la pena.

    Uno de los aspectos más importantes está en el guión. Nos hemos encontrado una trama interesante, cohesionada y bien dirigida, apoyada por personajes bien dibujados y ricos en matices. Ahí a donde llegan los Mass Effect, The Witcher o Metal Gear Solid. Horas de diálogo en el que sientes que lo que te cuentan importan, una producción de primer nivel que nunca hizo acto de presencia en el primero. Ya se bromeaba por la red con que la beta de Destiny 2 tenía más narrativa que todo el original.

    Además, empieza fuerte. La torre que ha servido históricamente para proteger a los últimos hombres en la Tierra está siendo atacada. Una día lluvioso, también de fuego, en el que parece que no hay ninguna esperanza. Parece que Ghost ha caído y el pesar se contagia. Hay que abandonar esa torra en la que pasamos tres años de vida real. Lo han hecho para llegar al jugador, para que se sienta personalmente agredido. Y funciona, es un gran trabajo.

    No tardan mucho en contaros que lo ha ordenado Dominus Ghaul. Hay que sobrevivir, hay que reconstruir, hay que contraatacar. Ese va a ser el objetivo central de la campaña de Destiny 2, que sorprende por la unidad estructural. Sigue un desarrollo clásico, con introducción, nudo y desenlace, pero con multitud de giros y revueltas que van sucediendo para aportar variedad a las misiones y a los momentos de acción.

    Es agradable ver a los personajes de siempre, liderados por el carismático Cayde-6, pero también se ha agradecido ver algunas caras nuevas. De los novatos queremos destacar a Hawthorne, encargado de que la evacuación de la ciudad salga lo mejor posible. Todos ganas por los diálogos que mantienen entre sí, totalmente coordinados con la realidad del presente. El trío de Vanguardia, Ikora, Zavalla, y Cayde-6 van a tener que desprenderse de eso que tanto costó conseguir previamente, la "luz", y van a tener que afrontar una realidad: ¿siguen siendo Guardianes? Es una historia de dos caminos, de tratar de reconstruir lo que se ha perdido mientras defines quién eres ahora que no tienes a lo que agarrarte.

    Aunque no todo lo referente a la campaña es perfecto. Los personajes secundarios no tienen suficiente espacio para desarrollarse, por citar un fallo. En cada territorio tienes una persona de referencia, como el francotirador Devrim Key en la Zona Muerta Europea o la inteligencia artificial Failsafe en Nessus, por citar dos de las que ya os hemos hablado en las impresiones. Nos gustan las localizaciones en las que nos encontramos, pero más allá de la utilidad en misiones y equipamiento, no aportan nada más. Sin embargo, estamos seguros de que Bungie tiene algo pensado para cada uno de ellos.

    Cuesta encontrar qué es realmente nuevo en Destiny 2 a pesar de que todo sea distinto. Si has jugado al primero vas a sentirte cómodo desde el primer momento. Esa jugabilidad de alta calidad que mezcla tiroteos con armas personalizadas, exploración y saltos se ha quedado como estaba; para qué cambiar. Tampoco ha arriesgado en las clases, porque las que se supone que son nuevas son en realidad redefiniciones de las antiguas. Una vez más son tres con sus subclases, una más por cada vía, y sí difiere por completo la experiencia en función de cual escojas. Lo que sí ha cambiado a mejor, porque se ha simplificado, es cómo se desbloquean, cómo se asimilan y cómo evolucionan. Esta entrega invita a alternar características y a probar formas distintas de jugar.

    Otro aspecto que no han tocado mucho es la estructura de niveles. Pero en esta secuela, sin embargo, es mucho más fácil moverse porque hay un mapa con sus iconos al que acceder de forma rápida. El juego está pensado para que las visitas a las zonas no sean sólo para completar la misión principal sino para entretenerse con secundarias, como las batallas complejas de los nuevos Sectores Perdidos. Hay muchísimo contenido, como las misiones que te proponen los personajes antes citados o las nuevas "Aventuras", que tienen bastante carga narrativa. Sin olvidar que la Tierra, Nessus, Io y Titan son entornos espectaculares y muy diferentes unos de otros. Merecería la pena incluso pasear por ellos si no fuera porque eso es una muerte segura.

    No podemos dejarnos atrás el Crisol. Más allá de los distintos modos de juego por equipos de esta entrega, lo que más nos ha llamado la atención es que ha bajado el ritmo ligeramente frente a la primera entrega. Ahora hay algo de tiempo de reacción entre un ataque y tu muerte potencial. Hemos quedado satisfechos, hay un buen equilibrio.

    El sistema de nivelación del personaje es muy distinto. En Destiny 2 tienes que conseguir equipamiento y armas para ir subiendo (lentamente) de nivel.Para poder acceder a ciertos retos, como las mismas incursiones, es necesario haber alcanzado una categoría concreta así que mentalizaos de que vais a pasar mucho tiempo buscando la forma de mejorar. La organización de las armas es un poco más rara porque todas las que matan de un solo toque como escopetas o granadas están agrupadas. En el JcJ la base son las armas corrientes y lo bueno es que no faltará munición en las partidas. La última mención es para su daño elemental, que ahora puedes cambiar cuando quieras.

    No vamos a saber cómo es realmente Destiny 2 hasta que se hayan descubierto todos o casi todos sus secretos. Pero en cuanto a lo que tenemos ya en nuestras manos, la campaña, las aventuras y la trama, son muy buenas. Bungie ha superado con creces lo que ofreció con Destiny, especialmente en sus primeros meses. Es bueno que este mapa te abrume. Y que lo siga haciendo mientras lo recorres por lo bien recreado y ambientado que está.

    Destiny 2 ofrece de lanzamiento más de lo que tenía el primero con sus expansiones. Es un juego que te hace olvidar lo decepcionante que fue el primero o que pasaste horas ahí recogiendo armas y raideando con amigos. Le pesa esa sensación de ya haber jugado antes a lo mismo que te acecha en ocasiones por culpa de los enemigos, las clases, las armas y los personajes que repiten. Con más de 50 horas acumuladas, los miedos por tener expectativas demasiado altas han quedado apartados. Ahora solo queda que esto crezca para que no quede ninguna excusa.

    9/10

    Fuente original: Gamereactor.es

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