• Cryptark

    09/08/2017 22:00 // Mike Holmes Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    Exploramos la compleja mezcla de acción arcade y elementos roguelike ocultos en las profundidades de Cryptark.

    Autor: Mike Holmes - Gamereactor.es

    Cryptark, el nuevo trabajo de Alientrap, salió de la fase de acceso anticipado a finales de junio, como ocurre con tantos otros juegos últimamente. Desde entonces, nos hemos pasado tardes enteras acribillando extraterrestres, destruyendo torretas y soportando muertes brutales una tras otra. La premisa de este título es muy sencilla: manejamos a un mercenario que se busca la vida en los confines del universo. Con la ayuda de un exoesqueleto especial, exploraremos los restos de estaciones espaciales abandonadas en busca de tesoros al tiempo que nos enfrentamos a peligrosas criaturas y sistemas de seguridad. Nuestro objetivo final consiste en destruir el núcleo central de cada una de estas estaciones para que nuestros inversores puedan apropiarse de las naves y nos paguen.

    Como buen roguelike, Cryptark es un título con una dificultad endemoniada. El simple hecho de aprender los conceptos básicos supone una inversión considerable de tiempo y energía, por lo que tendremos que ser constantes si pretendemos descubrir y desbloquear todos sus secretos. Dado que el juego posee un toque de acción 'bullet hell' que acompaña al sistema de muerte permanente y generación procedimental, al principio adoptamos un enfoque muy agresivo, pero nos dimos cuenta de que era un gran error. Después de pasarnos un par de horas muriendo sin parar y cometiendo bastantes errores, decidimos empezar de cero y revisar nuestro plan de acción.

    Cryptark es un título con una profundidad sorprendente, en el que tendremos que explorar los numerosos sistemas del juego si queremos sacarle el máximo partido a la experiencia. Podemos, por ejemplo, cambiar la selección de armas del exoesqueleto y juguetear con ellas, además de añadir munición extra, alternar entre distintos tipos de armas, asociar paquetes de salud adicionales a atajos de teclado, etc. Esta función resulta de especial utilidad para los principiantes, ya que les permite gastar todo su dinero en salud extra, kits de reparación y más munición para así aumentar sus posibilidades de salir victoriosos. Por desgracia, despilfarrar el dinero y echarse a la batalla cargado de provisiones no es la forma más inteligente de enfrentarse a Cryptark. De hecho, el precio de hacerlo resulta tan prohibitivo que nos quedaremos en bancarrota y echaremos por tierra nuestra operación y, con ello, la partida. Incluso cuando ya le hemos pillado el tranquillo, queda claro que nuestra aventura no va a ser un camino de rosas.

    Los combates de Cryptark son un auténtico desafío. Los enemigos nos bombardean desde todas las direcciones y es en estos momentos, precisamente, cuando las mecánicas 'twin stick' brillan por su eficacia. Si queremos sacarles todo el jugo, es imprescindible tener buenos reflejos, planear con cuidado nuestras estrategias y aprovechar los embotellamientos y elementos de los escenarios para provocar el mayor daño posible a los monstruos que nos persiguen. En ocasiones, viviremos episodios de acción frenética, rodeados de miles de balas que pasan zumbado a nuestro alrededor mientras intentamos esquivar patrones de ataque cada vez más complejos. Como es natural, al ir avanzando y enfrentándonos a misiones de nivel más alto, los enemigos se volverán más fuertes y numerosos, lo que provoca un cierto aumento de dificultad. Podremos asignar un máximo de cuatro habilidades a nuestro exoesqueleto, pero si queremos sobrevivir, tendremos también que manejar a la perfección las armas de defensa y ataque cuerpo a cuerpo, así como los distintos tipos de armas de fuego y granadas. También podremos utilizar las reliquias que nos encontraremos en niveles más avanzados para desbloquear nuevos exoesqueletos con sus propias combinaciones de armas, que nos permitirán adoptar estilos de juego diferentes y explorar distintas opciones tácticas.

    A veces, el nivel de dificultad puede ser una fuente de frustraciones considerable. Sabemos que es ahí precisamente donde está la gracia de este tipo de juegos, pero cogerle el truco nos llevó más tiempo del que nos habría gustado. Más tarde, cuando ya teníamos algo más de práctica y habíamos llegado a niveles más altos, nos vimos acechados por un incremento notable de la dificultad y una situación económica cada vez más desesperada. Más de una vez, terminamos de forma prematura una partida que prometía simplemente porque nos quedamos sin dinero. El juego cuenta con un modo roguelike que castiga la muerte con la pantalla de 'game over', pero en el modo campaña normal se nos permite rescatar a un piloto caído (a cambio de un precio, obviamente), lo que nos da cierta seguridad y quizá una segunda oportunidad si se tuercen las cosas, todo esto siempre y cuando tengamos suficiente pasta en el banco, claro. Aun así, la situación puede ponerse muy complicada, sobre todo cuando llegamos a los picos de dificultad que se han introducido en la cuarta y quinta ola. Pasarnos tanto tiempo peinando de arriba a abajo un montón de naves para luego echar todo nuestro progreso a la basura una ronda más tarde puede resultar desesperanzador. Por eso, nos gustaría que hubiese un modo más casual en el que el dinero no tuviese tanta importancia, especialmente cuando aún estamos intentando entender los aspectos fundamentales del juego.

    Ya hemos mencionado los picos de dificultad, pero lo que no hemos dicho es que estos se manifiestan de diferentes formas. Por un lado, tenemos la parte más obvia, que es que, a medida que avanzamos, nos encontramos con enemigos más grandes y poderosos con nuevos sistemas ofensivos a los que hacerles frente, pero la nave en sí también puede darnos más de alguna sorpresa desagradable. Una de las situaciones que nos frustró la primera vez que nos ocurrió fueron los objetivos cambiantes que nos encontramos en algunas de las ruinas espaciales. Hasta entonces, el proceso había sido siempre el mismo: primero, debíamos desactivar el generador del escudo protector y luego dirigirnos al núcleo (un cerebro gigante) para destruirlo. Sin embargo, llegado un punto, todo dio un giro de 180 grados: de repente, nos encontramos con temporizadores y los objetivos empezaron a cambiar de lugar gracias a un nuevo sistema defensivo localizado en otro lugar de la nave. Al final conseguimos llegar, pero nos costó sangre, sudor y lágrimas.

    Sea como sea, y dejando a un lado la rabia que sentimos tras alguna que otra muerte, hay que admitir que disfrutamos de la mezcla de ingredientes que ofrece Cryptark. El juego tiene un aspecto estupendo, con gráficos definidos y limpios, enemigos llamativos y escenarios muy detallados para explorar. El aspecto sonoro también destaca gracias a la efectiva combinación de efectos de sonido apropiados y música atronadora. En resumen, Cryptark es una propuesta muy interesante, en la que la dificultad combinada con sistemas bien pulidos da lugar una experiencia muy entretenida. Las opciones de personalización aportan profundidad y, tras varias horas de juego, podemos confirmar que hay mucho que explorar y descubrir, sobre todo si tenemos un amigo que se apunte a jugar en modo cooperativo, un aspecto que no pudimos explorar a fondo pero que se agradece de todos modos. No se puede negar que Cryptark es un roguelike muy bueno y los fans del género, sobre todo de títulos como Galak-Z, disfrutarán de lo lindo de lo que tiene que ofrecer, aunque haya un par de decisiones de diseño un tanto cuestionables. 8/10

    Fuente original: Gamereactor.es

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