• Yonder: The Cloud Catcher Chronicles

    07/08/2017 19:00 // Kim Orremark Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    Una aventura colorida que aúna características de muchos juegos para crear algo único.

    Autor: Kim Orremark - Gamereactor.es

    Yonder: The Could Catcher Chronicles (intentad decirlo cinco veces seguidas) parece ser el juego perfecto para disfrutarlo en el sofá durante una tarde de verano. Comienza con un viaje que se ve interrumpido por una violenta tormenta. Tras perder nuestro barco aparecemos en tierra frente a un personaje extraño y llamativo que quiere echar un vistazo a nuestra brújula y, diligentemente, la sacamos del bolsillo. El personaje parece estar agradecido y, a continuación, aparecemos junto a nuestro barco destrozado en la playa de una tierra llamada Gamea, un lugar perfecto para explorar.

    El estudio que está tras este juego se llama Prideful Sloth, y está compuesto por gente con experiencia en compañías como Activision o Rocksteady. Para crear Yonder se han inspirado en muchos otros juegos que han combinado para crear algo único y hermoso. Encajar la obra en un solo género es difícil, pues un poco de todo. Ofrece un mundo para explorar y aprovechar de la manera que se te ocurra. La cuestión es cuánta sustancia hay bajo esa libertad.

    Nuestra aventura empieza saliendo de una cueva en Gamea. La belleza del mundo nos pilla por sorpresa: es abstracta y colorida. La hierba verde ondea con el viento y el cielo azul turquesa lleno de nubes esponjosas te deja con la coba abierta. Es un lugar en el que nos gustaría vivir. Es un lugar en el que queremos vivir aventuras.

    Solo hacen falta un par de minutos para tener ya tantas misiones y objetivos que no sabes por dónde empezar. Conocemos a algunos de los habitantes locales, son bastante simpáticos y parecen interesados en equiparnos con diferentes herramientas para ayudar en diferentes tareas como restaurar los muelles del este, montar una granja o pescar. El resto de secciones del mundo están rodeadas por una neblina purpúrea llamada "tiniebla". Para atravesarla y explorar nuevas zonas tenemos que recoger duendes que acaben con esas tinieblas. Cada sección requerirá un número diferente de duendes para poder acceder, de manera que hacerte estas criaturas es la clave para avanzar.

    El concepto de Yonder: The Could Catcher Chronicles se parece al brillante Stardew Valley. Podemos cortar madera y césped o extraer minerales con las herramientas de las que disponemos para usar los materiales que hemos conseguido para cumplir los objetivos. Conforme avanzas en el juego se vuelve más complejo y tendrás que utilizar técnicas más complejas para construir cosas o negociar con los nativos para conseguir herramientas. El sistema de comercio es demasiado engorroso y al principio difícil de entender. Cada región le da un valor diferente a los bienes, por lo que las piedras pueden ser muy valiosas en una región y no valer nada en otra. Esto dificulta que te puedas deshacer de cosas que no necesitas porque no tienes muy claro donde podrás conseguir la mejor oferta.

    Hay mucho que hacer en este mundo. Construir una granja y centrarte en cultivar productos, ir de pesca, o salir a explorar el vasto mundo. Con presionar un botón aparece la brújula y todas las tareas que ya has empezado. Gamea es un lugar muy grande y cuenta con ocho entornos diferentes, desde bosques frondosos a playas tropicales. Algo que hace a Yonder diferente es que no hay enemigos ni ninguna manera de hacerse daño (excepto meterse al mar). Esto significa que no habrá ningún tipo de combate, y que lo más cerca que estarás de una especie de conflicto es acabar con la tiniebla con los duendes, pero sigue siendo un proceso bastante pacífico.

    Yonder es un juego muy bonito a la vista. El mundo de colores pastel es muy atractivo y, en lo que se refiere a los gráficos y desde una perspectiva técnica, merece elogios. Sin embargo también hemos encontrado algunos fallos bastante molestos mientras jugábamos, algunos tan serios como para hacernos dejar la partida sin guardar y empezar de cero. No debería haber problema en solucionar estos problemas con los parches que están saliendo, pero tener que volver a empezar el juego después de haber invertido un buen número de horas nunca es agradable.

    Prideful Sloth ha pintado un mundo maravilloso rebosante de aventuras y cosas para encontrar (como un montón de gatos, por decir una), pero lamentablemente no hay suficiente sustancia más allá de eso que mantenga nuestro interés durante bastante tiempo. Se habría agradecido una narración más cuidada, y también nos habría gustado ver menús más accesibles y un sistema de comercio y construcción más sencillo. Es una experiencia tranquila y relajante, pero le falta esa sensación de urgencia y recompensa que hace a Stardew Valley tan genial. Si de todas formas eres un jugador bastante tranquilo que disfruta de no hacer mucho más que pasear por paisajes bellos y ocupar el tiempo en pequeñas tareillas, entonces puede que este juego sea para ti. 6/10

    Fuente original: Gamereactor.es

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