• Tokyo 42

    05/07/2017 19:00 // Andreas Juul Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    Viajamos hasta el año 2042 para saltar por las azoteas de un Tokio futurista.

    Autor: Andreas Juul - Gamereactor.es

    A principios de este año, salió a la venta el quinto capítulo de la serie Drakengard, Nier: Automata, un juego que combina acción trepidante con mecánicas extraídas de una amplia selección de géneros diferentes. Tokyo 42 sigue la misma línea que este último. El título de SMAC Games podría describirse como una mezcla entre Grand Theft Auto, Syndicate y Fez. Sí, en el papel esta combinación parece una autentica locura, pero Tokyo 42 consigue juntar todos esos elementos tan dispares para ofrecernos una experiencia que merece mucho la pena

    El juego comienza con una breve introducción en la que nuestro protagonista es acusado injustamente de haber cometido un asesinato y, por tanto, debe escapar por las azoteas de Tokio para evitar a la policía. Gracias a una llamada anónima, nuestro personaje consigue escapar. Esta es la trama principal de Tokyo 42, un argumento que, desde luego, no va a revolucionar el arte de la narración, pero que actúa como un entretenido tutorial en el que se nos presentan las mecánicas y el estilo artístico del juego.

    Como podréis deducir por el título, la historia tiene lugar en Tokio en el año 2042. El aspecto visual es una auténtica joya en la que se mezclan de forma muy inteligente temas distópicos, ciencia ficción y arquitectura minimalista. Pensad en una fusión entre Ghost in the Shell y Blade Runner, todo ello acompañado de un toque de color. Este estilo impregna todos los elementos del juego, desde el aspecto de los menús a la forma en la que apuntamos con las armas. Es evidente que los desarrolladores han cuidado hasta el último detalle para aportarle a los gráficos su particular concepto de originalidad.

    Poco después de librarnos de la policía, se nos asigna la tarea de limpiar nuestro nombre y, así, empezamos a trabajar como asesinos a sueldo para encontrar a las personas que nos acusaron injustamente. A pesar de que Tokyo 42 es un juego corto, de unas cinco o seis horas de duración, los creadores han conseguido introducir una serie de situaciones interesantes sobre la corrupción y el futuro distópico en la trama principal. No obstante, tampoco os esperéis una historia de esas que nos mantienen pegados al asiento, ya que en ningún momento consigue superar a la de los títulos que le sirven como fuente de inspiración.

    Las mejores partes de la trama no se encuentran tanto en los diálogos que preceden a las misiones principales como en lo que oiremos por casualidad mientras recorremos las calles. Las conversaciones de los habitantes de la ciudad, que van desde individuos con pensamientos suicidas hasta peatones que hablan sobre el estado del mundo que los rodea, logran crear una ambientación mucho más interesante.

    Los aspectos más positivos de Tokyo 42 no se manifiestan, por lo tanto, en el argumento, sino a través del sistema de juego y el universo en el que tiene lugar la acción. El Tokio del futuro es un mundo semiabierto dividido en zonas sin ningún tipo de relación entre ellas más allá de los medios de transporte que las conectan. Sin embargo, todas las áreas se pueden explorar de arriba a abajo, puesto que se han eliminado todo tipo de barreras invisibles y otras convenciones arcaicas típicas de los videojuegos.

    Al igual que en títulos como Bastion o Diablo, Tokyo 42 presenta una perspectiva isométrica que ayuda al jugador a obtener una vista general de los desafíos a los que deberá enfrentarse. Además, el juego se desarrolla de forma casi exclusiva en las azoteas de la capital japonesa, de ahí que desplazarse por el mundo sea todo un desafío. Por suerte, contaremos con la posibilidad de manipular la cámara, como ocurría en Fez, de modo que, si tenemos problemas para llegar a una determinada plataforma o azotea, podremos cambiar el ángulo para descubrir formas alternativas de alcanzarla.

    La cámara al estilo Fez se maneja de maravilla y constituye un elemento clave a la hora de avanzar por las zonas más complejas del juego, dado que, muchas veces, no seremos capaces de detectar a todos los enemigos o ver las rutas de escape sin cambiar nuestra perspectiva. Para completar las misiones, lo mejor es optar por el sigilo. Por supuesto, también podemos avanzar disparando de un lado para otro, pero dado que una sola bala es suficiente para que salga la pantalla de Game Over, ir como locos no resulta demasiado recomendable. Sí, Tokyo 42 es un juego difícil, uno de los más complicados que hemos probado en 2017.

    Nuestro arsenal, que está recogido en un menú radial para facilitarnos el acceso, incluye todo tipo de armas, desde katanas a fusiles de asalto, pasando por el siempre fiable AK47 (o AK42, como lo llaman aquí). La katana, en concreto, es vital si queremos sobrevivir a los peligros de los bajos fondos de Tokio. Tokyo 42 cuenta incluso con un sistema para cubrirse, mientras que la mecánica de disparos que conforma el núcleo del juego está inspirada en los twin stick shooters clásicos. Este es, precisamente, otro de los aspectos al que los creadores han conseguido aportar muchos matices y una gran calidad.

    Sin embargo, el principal punto fuerte del juego es su banda sonora, formada por una mezcla de melodías a lo Jamie xx y Moderat, desde breves composiciones electrónicas a pistas tecno más intensas, que consiguen que nos invada una sensación maravillosa de distopía y futurismo. Muchas veces, nos limitábamos a correr por ahí mientras escuchábamos la música en vez de avanzar en la narración.

    Puede que la razón sea que la historia de Tokyo 42 no puede comparase con el resto de elementos que ofrece este título, entre los que se incluyen su estupendo sistema de juego y un impresionante diseño audiovisual. Nos ha gustado tanto que creemos que todo el mundo debería viajar a Tokio para admirar sus maravillas de primera mano.

    9/10

    Fuente original: Gamereactor.es

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