• Little Nightmares

    21/04/2017 15:00 // David Caballero Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    Nos ponemos el chubasquero amarillo de Six, nos enfundamos la capucha e intentamos salir con vida de Las Fauces...

    Autor: David Caballero - Gamereactor.es

    Little Nightmares, obra de los suecos Tarsier Studios, es el nuevo en intentar combinar sigilo y plataformas con mecánicas basadas en la física, algo que se ha convertido en la seña de identidad del estudio danés Playdead (Inside, Limbo). Siguiendo con las comparaciones, podríamos incluir el también sueco Unravel de Coldwood Interactive, aunque es evidente que el cambio en temática y ambientación es mayor. Dicho todo esto, son meras comparaciones a modo de referencia, pues para nada significa que Little Nightmares se juegue exactamente igual que Inside. Hay similitudes y resulta casi imposible no acordarse, pero también es cierto que, si quitas el ambiente oscuro, poco más tienen en común en cuanto a estética. Al mismo tiempo ,a nadie se le olvida que Inside fue uno de los mejores juegos del año pasado.

    Little Nightmares presenta una ambientación cruda subacuática. Tienes que intentar constantemente escapar de la atención de aquellos que están viviendo o quizá visitando el lugar. La idea es salir como sea de Las Fauces (The Maw), pero la historia cuenta poco más literalmente, y sin narrativa hablada ni escrita te obliga a interpretar y hacerte una idea propia de este entorno extraño. Aparentemente, el escenario sirve de restaurante para que unos seres grotescos se atiborren de salchichas y filetes de carnuza.

    De hecho, el título original provisional del juego era Hunger, y en muchos sentidos encaja mucho mejor con la experiencia, aunque quizá da demasiadas pistas sobre la temática. El concepto del hambre se aplica tanto a los invitados a este estrambótico y metálico mundo sumergido como a la protagonista, Six. A cierta altura en cada nivel la hambruna supera a la niña, y por tanto se trata de algo central en el avance de la aventura.

    Pero donde Little Nightmares brilla de verdad es en el apartado audiovisual. Tarsier ha optado por una ingeniosa perspectiva 'dollhouse' o de casa de muñecas, y lo cierto es que funciona genial para la ambientación y el tono del juego. La forma en que se proyectan las sombras, cómo se mueve la cámara, lo que puedes ver y lo que no... Con esto también está muy bien conseguida la sensación de que todo el lugar se está meneando con el impacto de las olas. Sin duda es una decisión atinada.

    Se puede apreciar lo que podríamos llamar "calidad cruda" en todo el juego, y a diferencia del estilizado y destilado Inside, aquí hay muchos elementos con los que interactuar y por los que explorar más allá de los objetos que aparecen en el camino principal. Eso no quiere decir que no sea un juego lineal, porque lo es, pero lo cierto es que los elementos añadidos del decorado propician una experiencia más tangible, un mundo que resulta extrañamente real y fundamentado. La perspectiva también ayuda a reforzar la sensación de que Six está en todo momento expuesta y vulnerable. Por otro lado, las pinturas y detalles que cubren las distintas zonas también ayudan hasta cierto punto a rellenar la narrativa, pero una vez más recordamos que todo se deja a tu libre interpretación.

    Pero habíamos dicho audiovisual. No solo el diseño visual eleva el juego: el trabajo sonoro también merece mención aparte. La sensación con las sutiles músicas que suenan a veces es la de estar escuchando nanas y canciones para niños de lo más 'creepy', sacadas de una película de terror de las de antes, mientras que los efectos sonoros hacen un gran trabajo. Los distintos habitantes del lugar también aportan unos ruidos que te ponen los pelos de punta. En general, el paisaje sonoro pone de su parte para que la experiencia resulte más creíble dentro de la fantasía, haciendo que todos los momentos tensos te levanten el estómago un poquito más.

    Las mecánicas de juego son bastante sencillas y directas. Puedes saltar, agarrar (y tirar) y correr. Puedes usar una linterna cuando está demasiado oscuro, así como agacharte y deslizarte. Por delante te espera una mezcolanza de puzles y plataformas, y también tendrás que escapar de los enemigos que intentan pillarte en más de una ocasión. Si hay algo que queda por debajo de la media es precisamente el uso abusivo de estas escenas de persecución en la segunda mitad del juego. Si bien dos situaciones o puzles nunca son exactamente iguales, sigue resultando un pelín repetitivo en ocasiones, algo que nunca percibimos con Inside.

    ¿Y cuánto duran estas pesadillas? Bueno, el juego consiste en cinco capítulos y te pasas cada uno en menos de una hora, a no ser que te atasques en algún punto. El último capítulo es más corto, y los jugadores avanzados que pronto le pillen el punto a los objetivos de forma intuitiva probablemente no echen más de media hora por capítulo. En otras palabras, es un juego que te puedes pasar de una sentada, una buena tarde/noche de entretenimiento. Tampoco ofrece demasiada rejugabilidad, por mucho que no consigas abrazar todos los gnomos 'nomes' y romper todas las estatuas en tu primera partida (y con la selección de capítulo podrás volver a buscar estos secretos).

    Por todo, Little Nightmares es como un buen viejo conocido, un trabajo que quizá demuestra la verdadera capacidad de Tarsier Studios, que hasta ahora se conocían sobre todo por otro Little, el desarrollo y apoyo en la serie Little Big Planet. El final resulta un poco repentino, y si bien no nos importa que ciertos juegos sean breves y concisos, algunos jugadores habrían pedido algo más de contenido por su precio. Sin embargo, si te gusta este estilo y buscas otra aventura oscura e inquietante en la que sumergirte durante una o dos sesiones, Little Nightmares cumple y se convierte en otro exponente del género. 8/10

    Fuente original: Gamereactor.es

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