• Mass Effect: Andromeda

    20/03/2017 08:01 // Mike Holmes Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    BioWare lleva su serie RPG de ciencia ficción a otra galaxia pero, ¿es capaz de sobrevivir al viaje?

    Autor: Mike Holmes - Gamereactor.es

    Han pasado ya varios años desde que el sol se puso en la historia de Shepard y los Reapers. Tiempo suficiente como para que volvamos a morirnos de ganas por jugar a otro juego de Mass Effect. Pues bien, Andromeda es ese nuevo título y funciona a la vez como continuación de la franquicia y como separación respecto a la trilogía original. Con unos toques de ME clásico y un porrón de mecánicas nuevas, Bioware espera que esta nueva aventura, muy centrada en la exploración, sea el inicio de otra épica historia de valor ante la adversidad, en la que la acción y las decisiones del usuario irán de la mano a la hora de definir la experiencia de cada usuario.

    Por eso, tenemos un montón de factores en juego y, a pesar de la herencia de la serie (aunque quizás sea más bien por eso), Mass Effect: Andromeda ha acabado siendo un amasijo enorme, glorioso, terrible y fascinante que hace un montón de cosas bien y otro montón mal. No os vamos a mentir, las críticas van a estar muy divididas y, aunque algunos podrán perdonar sus muchas idiosincrasias y disfrutar de la aventura que hay debajo, muchos otros se escandalizarán con las limitaciones de un título que ya de salida da la impresión de ser tan viejo como Mass Effect 3.

    Ya se ha hablado mucho de los fallos técnicos de Andromeda. Hemos visto vídeos de personajes caminando raro y de burlas hacia las extrañas animaciones faciales. Lo cierto es que la forma de caminar no nos supuso un grave problema durante nuestra aventura, pero no vamos a negar que algunas de las animaciones faciales son, en ocasiones, demasiado pobres y acaban perjudicando a las conversaciones que supuestamente tendrían que enriquecer. A Bioware siempre le ha costado lograr los ojos y este juego no es una excepción, pero esos rostros rígidos y expresiones vacías logran quitarle mucha emoción al guion. Al hablar de un título de tal tamaño y fama, y viendo que se puede hacer bien (como pasó con Horizon: Zero Dawn), es difícil ser positivo y lo único que podemos decir, así como diríamos que un reloj roto al menos da la hora correcta dos veces al día, es que de vez en cuando las miradas vacías de los personajes evocan una reflexión accidental que pega muy bien con la situación.

    En general, con los gráficos hay un poco de todo. Aunque algunas de las texturas podrían ser mejores (para ser francos, nosotros jugamos en una Xbox One y se ve mejor en un PC decente o en una PS4 Pro), el diseño es fantástico. Andromeda se percibe como un título de Mass Effect en el sentido de que mezcla una arquitectura alienígena fascinante con unos mundos impresionantes y muy bien hechos que dan ganas de explorar. Además, los nuevos enemigos, los Kett, también son muy amenazadores.

    Bioware siempre ha ostentado una reputación impecable con respecto a las narraciones y una parte de esa calidad es visible en Andromeda, pero también hay un montón de diálogo que no logra dar con la tecla. Los protagonistas principales, los Ryder, son un poco más descarados que en títulos anteriores, y Fryda Wolff y Tom Taylorson logran darles vida con muy buen resultado (aunque Scott nos recuerda un poco a Nathan Drake). En sí, el doblaje general es bueno y tiene momentos fantásticos.

    Desde los gemelos Ryder, un truco muy bueno que hace que el hermano que no selecciones se convierta en PNJ en la historia, hasta los principales miembros de tu tripulación y la gente que te vas encontrando por el camino, los personajes de Andromeda no consiguen llegarnos como sí lo hicieron los personajes de los títulos anteriores. Es cierto que es difícil igualarlo, sobre todo porque nos pasamos tres títulos y cientos de horas con Shepard y compañía, así que es lógico, pero conviene tenerlo en cuenta.

    Sin meternos demasiado en la historia, se trata de un viaje de 600 años que la especie principal de la Vía Láctea realiza a la galaxia vecina de Andromeda, en una nave espacial enorme y con la intención de encontrar un planeta prometedor en este nuevo lugar. Evidentemente, no es tan sencillo como parece y, cuando llegan, la flota se divide en el Heleus Cluster y la situación se vuelve hostil. Es un trasfondo genial para una nueva aventura y nuestra única queja es que no lo han aprovechado a fondo. Al llegar a esta nueva galaxia, Bioware tenía la oportunidad de mostrarnos bien el entorno y profundizar en cómo es explorar lo desconocido y aventurarse en terreno hostil. En cambio, Andromeda cae en una serie de mecánicas muy familiares y en elementos típicos del género RPG/Bioware para poder contar la historia.

    Afortunadamente, la historia principal es bastante decente. De nuevo, no se acerca a lo que hemos visto en los primeros tres títulos, pero, a ver, en ellos salvamos la maldita galaxia, así que para igualar eso tendría que haber sido un juego muy especial. Lo bueno es que la historia se acerca en calidad y algunas misiones son muy divertidas, con algún que otro jefe para darle un toque interesante a una trama que ya te absorbe de por sí con la galaxia y los nuevos enemigos. Aunque no nos habría importado que hubiesen dedicado más tiempo para presentar la historia y el entorno, y pese a que el final parece un poco inconexo, la mezcla de la trama con el entorno, en conjunto, ha funcionado bien.

    De hecho, también hay contenido secundario decente, aunque como suele pasar en estos casos, la calidad general es variable. Hay un montón de cosas que hacer, desde escanear sistemas solares hasta buscar materiales mientras exploras. Antes y después de que acabes la historia, podrás encargarte de un montón de tareas poco importantes y, tras ver los créditos, nosotros todavía teníamos un montón de misiones pendientes, con un montón de retos extra para extender satisfactoriamente la aventura.

    Eso sí, a la hora de explorar, notamos la influencia de otro título de Bioware: Star Wars: The Old Republic. Algunos de los lugares que visitarás son gigantescos y explorarlos te llevará un montón de tiempo. En tu camino te encontrarás con pequeñas bases, repletas de enemigos a los que cargarte, y eso es genial porque el combate es fabuloso, pero cuando te marchas porque ya no queda nadie, la base se vuelve a llenar de enemigos. De esta forma, en los enormes entornos de 'sandbox' siempre tienes algo que hacer, aunque en ocasiones parezca que estás explorando un MMO y no una experiencia para un solo jugador.

    Así, sin duda alguna, lo mejor de Mass Effect: Andromeda es el combate. Bioware se ha centrado en dar un montón de opciones y, tras más de treinta horas de juego, todavía parece que solo hemos rascado la superficie de lo que es el sistema. Han vuelto los poderes bióticos y ahora están mezclados con un plantel de armas que entran dentro de cuatro categorías (pistolas, rifles de asalto, escopetas y rifles de francotirador), además de que los poderes tecnológicos te permiten ampliar todavía más tus opciones tácticas. Por otro lado, podrás tener tres habilidades en acceso rápido y tendrás que decidir entre mejorar tres-cuatro habilidades o repartir tus puntos de habilidad e invertir en distintas ventajas para estar preparado para cualquier situación.

    Con estas opciones, las batallas acaban siendo enérgicas y con mucho movimiento. Aunque el sistema RPG trabaja constantemente entre bastidores, la experiencia te ofrecerá un combate visceral y unas situaciones arrolladoras, repletas de enemigos y que te dejarán con el corazón a mil. Por otra parte, la nueva mochila propulsora 'jetpack' marca mucho la diferencia en el combate (y es algo que puedes usar también en la exploración). En total, el juego es muy flexible, de forma que tu manera de jugar y tus combinaciones serán muy diferentes de las de otros usuarios, y podrás desbloquear varios "perfiles" para especializarte en ciertas situaciones de combate. Por ejemplo, si te encuentras con un tipo concreto de enemigo o si prefieres centrarte en el combate cuerpo a cuerpo, hay combinaciones que te permitirán adaptarte a ese estilo de juego. La verdad es que es un sistema genial y cuánto más disparábamos, más nos gustaba.

    Cuando acabas una misión, vuelves a tu nave, la Tempest, para discutir lo sucedido y ahí es donde podrás fomentar tus relaciones con tu equipo, incluyendo las relaciones románticas. En sí, puedes establecer una relación romántica con quien tú quieras, lo único que tienes que hacer es hablar con esa persona el tiempo suficiente y acabarán cayendo rendidos ante tus encantos (aparte, Bioware prometió que las relaciones sexuales serían de buena calidad, pero las nuestras fueron un poco decepcionantes). Así, cuando no estés haciendo de casanova, tendrás que asistir a las reuniones con tu equipo, leer el correo, hacer videollamadas, subir de nivel a tu equipo, enviar fuerzas especiales para conseguir recompensas extra, saltar al modo multijugador y gastar los puntos de experiencia e investigación que has conseguido en tus viajes.

    Con tantos elementos y puntos disponibles, es posible que te líes y te pierdas un poco en los detalles. Por un lado, irás ganando puntos al subir de nivel las instalaciones y, de esa manera, conseguirás bonificaciones. Por otro, al escanear cosas en el terreno, podrás conseguir tres tipos de puntos de investigación para gastar en tres árboles tecnológicos. Y, además, tendrás que subir de nivel a Ryder y a su equipo, y escoger habilidades y ventajas pasivas para que se adapten a tu estilo de juego. Concretamente, la sección de investigación y desarrollo nos ha parecido un pelín complicada, más que nada porque no es muy clara. De hecho, la interfaz de usuario está repleta de texto y elementos y eso gustará a todos aquellos que aprecien la profundidad en el sistema de puntos.

    Y la profundidad sigue creciendo en el modo multijugador cooperativo. Este modo se vincula con la campaña para un jugador, pero no como lo hacía en ME3. En este caso, se formarán equipos de cuatro jugadores para enfrentarse a oleadas de enemigos y los objetivos cambiarán con cada ronda que aguantéis. Desde el principio tendrás a tu disposición distintas clases de humanos, pero tendrás que jugar un poco para poder ir desbloqueando las otras clases alienígenas. En realidad, la fórmula no se aleja mucho de lo que ya vimos en Mass Effect 3, pero eso tampoco es malo, porque en Andromeda el combate es claramente un punto a favor y aquellos que quieran extender sus aventuras en la galaxia podrán hacerlo en este modo. En nuestro caso, en Xbox One, no tuvimos ningún problema, pero parece que la versión de PC tenía algún que otro fallo estos días.

    En sí, hay muchísimo contenido: una campaña larga, cantidades ingentes de contenido secundario y un modo multijugador muy profundo. No obstante, en conjunto hay cosas que chirrían bastante: los agujeros de la trama, una narración un poco inconexa y los demás elementos se cargan un poco el impacto general del juego. Es cierto que el ADN de Mass Effect está presente, pero no logra alcanzar a la experiencia de sus predecesores. Andromeda intenta hacer algo nuevo, y solo lo consigue en parte. La historia, en la que la humanidad intentará colonizar este extraño lugar de la galaxia, funciona como un marco para esta nueva aventura, pero quizás se podría haber hecho más para explicar el marco y acaba cayendo un poco en un lugar muy manido ya en el género. Es cierto que hay momentos en los que se recupera y nos lo pasamos genial, y es ahí cuando destacan esos elementos clásicos de Bioware y nos sumergimos en la aventura. Sin embargo, nuestra impresión general es que el juego no ha conseguido dar con la tecla.

    Además, el título se lanza con varios 'bugs' técnicos y se nota que le falta pulido, de forma que se acentúa que a Mass Effect: Andromeda le falta la cohesión que hizo que la trilogía original fuese un clásico atemporal. Por ejemplo, se puede trazar un paralelismo con Caballeros de la Antigua República y la continuación de Obsidian, que, pese a tener los mismos ingredientes, no fue igual de buena que el primer juego. De nuevo, se nos viene también a la mente otro título de una franquicia distinta: The Bureau: Xcom Declassified, que tomó la fórmula de Bioware, la mezcló con un combate distinto en un entorno conocido y que no logró mejorar o igualar siquiera al título que lo inspiró. La diferencia entre estos títulos y el que nos ocupa en este análisis es que ha sido el propio Bioware el que se ha encargado de hacer Andromeda y lo lógico sería que hubiesen hecho algo mejor. Dicho esto, tampoco queremos sonar demasiado negativos, porque nos hemos sumergido en una aventura que dura muchas, muchas horas y nos lo hemos pasado muy bien. Hay ADN suficiente de ME como para que el juego merezca la pena para los fans, pero tras ver los créditos y reposar un poco nuestro viaje por la galaxia, no podemos obviar la impresión de que los días de gloria de esta franquicia se quedaron en la Vía Láctea. 8/10

    Fuente original: Gamereactor.es

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