• Lego Worlds

    17/03/2017 16:33 // Graham Bellars Comparte en facebook Comparte en twitter Comparte en google plus Comparte en tuenti

    TT Games ha cogido su experiencia en Lego y la ha puesto al servicio de los bloques al estilo Minecraft, pero a su manera.

    Autor: Graham Bellars - Gamereactor.es

    La premisa inicial es sencilla y directa porque tienes que ir de escenario en escenario recogiendo bricks dorados que sirven como combustible para que tu nave espacial pueda seguir su viaje de planeta en planeta. El objetivo final es convertirte en un Maestro Constructor, pero no de cualquier firma, sino con la impronta de estos juguetes por lo que transmite la sensación de ser una herramienta de creación virtual más fiel que los videojuegos anteriores. Los escenarios se crean de forma procedural, es decir, que cambian con cada partida, pero parecen diseños reales a mano que los fans van a apreciar.

    Los primeros mundos que vas visitando sirven como tutorial, con la ayuda de algunos personajes PNJ que te van dando instrucciones sobre cómo utilizar objetos, estructuras y herramientas para resolver puzles sencillos y completar misiones. El personaje principal tiene el set de movimientos básicos de un juego de TT Games y uno nuevo, la capacidad de escalar por cualquier parte. Así se abre una nueva dimensión en vertical que te quita el miedo a meterte en un pozo o a subir a una montaña.

    Pero no todo es libre. Hay algunas partes que sí son narrativas, comenzando por ese tutorial, aunque por desgracia no hay secciones habladas, son solo bocadillos acompañados de ruiditos. Es un paso atrás respecto al resto de la saga, en la que las charlas divertidas siempre han animado a ir un poco más allá. A cambio, Lego Worlds cuenta con una banda sonora exquisita que va marcando el ritmo y las diferencias entre cada zona que visitas. Aporta el empaque y la credibilidad perdida previamente.

    Cuando acabas el tutorial, empieza el videojuego. Es el momento de viajar libremente por todos los espacios habilitados en busca de bricks dorados que permiten ir más y más allá. Las formas de conseguirlos son muy variadas, porque al fin y al cabo esa es la base para que no se convierta en un título repetitivo. Están las más básicas, como son resolver los problemas de algunos de los personajes o acabar con los malvados que andan por ahí provocando problemas y llevan alguna encima.

    La otra forma de lograrlo es encontrando los cofres del tesoro que hay escondidos por el terreno, aunque también pueden contener ítems o armas con las que seguir avanzando. Muchos de estos cofres están escondidos en las profundidades de una cueva, así que ponen a prueba la habilidad de transformación del terreno del jugador y las herramientas de acceso rápido.

    No es difícil llegar a los 100 bloques dorados, que es la cantidad necesaria para poder abrir los accesos a los mundos realmente complejos y ricos y el editor de niveles desde cero. En primer lugar, porque es un juego para todos los públicos que no supone mucho reto, y en segundo lugar porque no están tan escondidos, ya que sale un buen rayo dorado de cada uno de ellos. Los primeros escenarios exhiben su flora, fauna y vehículos, pero después encuentras otros con planetas realmente interesantes, con pueblos y ciudades más complejas.

    Hay un problema gráfico que pone todo este sistema en peligro. El aspecto general de Lego Worlds es atractivo por cómo consigue trasladar unos juguetes de verdad a un mundo virtual sin que tus habilidades cambien, es decir, montar y desmontar. Sin embargo la distancia de dibujado es muy pobre y en ocasiones pensarán que ya no queda nada más allá cuando realmente hay algo por descubrir, solo que realmente aún no ha hech pop en la pantalla.

    Al llegar a esos 100 bricks dorados abres las puertas a mundos en los que hay mazmorras, dragones y quizá también algún código QR para encontrar bricks legendarios. La cantidad de contenido es otro de sus puntos fuertes que se añade a la generación aleatoria de escenarios. Incluso después de convertirte en Maestro Conductor puedes seguir encontrando tareas. Y si no, tienes la opción de importar juguetes del mundo real al virtual o las creaciones de otros jugadores a través de internet. Una diversidad que también se aplica al propio personaje, porque le puedes vestir con todo lo que vayas encontrando (y copiando) por ahí.

    El sistema de construcción puede ser tan simple o tan complejo como pueda o quiera el jugador, otro elemento de accesibilidad. Hay una herramienta para seleccionar objetos complejos ya hechos por el sistema que después te permite copiarlos y reproducirlos tal cual en otra parte si tienes dinero ingame para pagarlo. Esto hace que no siempre sea necesario construirlo todo brick a brick. Pero se puede, y para eso está la herramienta de construcción, que es lo más parecido a sentarte en el suelo de tu casa a montar algo, con o sin sentido.

    Para incluir a los más pequeños hay un sistema de juego cooperativo en el que cada uno controla a un personaje, pero no nos ha llegado a convencer del todo porque parte la pantalla en vertical y la visibilidad es reducida. También hemos descubierto en nuestra prueba que los chavales tienen a centrarse más en la construcción y en la destrucción, ignorando las misiones, pero se lo pasan bien a su manera.

    Otro problema visual que hemos encontrado, el tercero y último, es la cámara. No es todo lo fiel en el seguimiento que se espera para un título con un ritmo no muy rápido, a veces no ayuda a buscar algo por su mala colocación y le cuenta encontrar la posición en localizaciones angostas. Incluso se ha perdido en ocasiones y nos ha colocado fuera del mapa o debajo de la tierra. Son errores puntuales que han aparecido tras decenas de horas de juego y nunca en situaciones de riesgo que hayan estropeado la partida, pero quedan feas.

    Lego Worlds llegó asociado a Minecraft por esa gestión de los bricks que es igual a la de los cubos de Mahjong. ¿Pero no fue acaso antes aquí la gallina que el huevo? Es una traslación de jugar con libertad a sus juguetes al mundo virtual, al que sí, después se le ha añadido algo de aventura. Pero por suerte, TT Games ha logrado saber diferenciarse y encontrar su propio camino y personalidad inspirándose en juegos de exploración de la galaxia que nada tienen que ver con bloques. El resultado, una experiencia muy positiva. 8/10

    Fuente original: Gamereactor.es

publicidad
PUBLICIDAD