Actividades turísticas respetuosas con los animales

El auge del turismo globalizado ha supuesto también un preocupante incremento de actividades que convierten a los animales en atracción turística. Y, por desgracia, detrás de la mayoría de estos “divertimentos” se esconden terribles historias de maltrato animal, especies en peligro de extinción o irreparables daños al ecosistema local.

Fundación MONA

Para combatir este perjudicial tipo de turismo nació la organización FAADA, Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales. Se trata de una fundación privada, creada en el año 2004, que nació inicialmente con el objetivo de apadrinar y rescatar a animales salvajes y de compañía. Pero tras unos años, y con muchos objetivos cumplidos, en 2012 decidieron fijarse una misión más ambiciosa y aprovecharon todos sus conocimientos y recursos para intentar que su impacto social incidiera desde mucho antes, atacando a las causas. Y, desde entonces, trabajan de una forma más estratégica, intentando intervenir en el ámbito social, legislativo y educativo, para luchar por la protección de los animales.

Así, entre otras iniciativas, promueven un turismo responsable con los animales. Por un lado, se enfrentan a las problemáticas relacionadas con el uso de animales en el sector turístico y pretenden acabar con esas actividades que contribuyen a la desaparición de especies amenazadas. Pero, además, de forma muy activa, apoyan y dan difusión a aquellas alternativas éticas que permiten conocer a los animales de un modo más responsable o a los denominados centros de rescate.

En su página web encontraremos una completa guía con consejos para un turismo responsable y un interesante directorio con proyectos comprometidos con el mundo animal. En Cataluña podemos encontrar algunos de estos proyectos:

Fundación Mona

Fundación MONA

Quizás mucha gente no lo recuerde. Si ahora nos resulta habitual descubrir en sitios exóticos atracciones con tigres o elefantes, también resultaba común encontrar en la España de los años 70 y 80 la presencia de fotógrafos con chimpancés a la caza de turistas en busca de un triste recuerdo. La cercanía con el continente africano provocó que en aquellas décadas llegaran de forma ilegal a nuestro país muchos animales que terminaban en circos ambulantes, zoos o convertidos en actores involuntarios para anuncios y shows televisivos. El tráfico ilegal también conllevó, de forma más reciente, la proliferación de macacos en el mercado negro de mascotas exóticas. Alejados de sus congéneres y de su hábitat natural, estos animales sufrían y sufren una vida de cautividad y soledad.

Alertados y preocupados por esta realidad, un grupo de voluntarios fundó la Fundación Mona y consiguió, tras mucho esfuerzo, que desde el año 2001 el departamento de Aduanas del Ministerio de Economía les reconociera como un centro de recuperación apto para acoger primates provenientes del tráfico ilegal. Y así, ese mismo año, consiguieron rescatar a un grupo de chimpancés que habían sido decomisados de un antiguo entrenador para circos. Tras más de ocho años viviendo en un camión averiado, y en unas condiciones deplorables, estos animales encontraron el apoyo de la Fundación y se iniciaba así un proyecto que ponía solución a una problemática desatendida, hasta ese momento, en nuestro país.

Fundación MONA

El objetivo de la Fundación Mona es rescatar a estos primates y tratar de rehabilitarlos física y mentalmente. Lo habitual es que lleguen al centro en unas condiciones muy lamentables y la única manera de ofrecerles una nueva oportunidad es mediante la resocialización con otros ejemplares similares. Se trata de una labor complicada, larga, costosa y en muchos casos imposible. Por desgracia, además, no estamos hablando de una solución temporal. Tras toda una vida en cautiverio resulta imposible plantear la devolución a su hábitat natural. Sin los conocimientos necesarios y con una educación “doméstica” ya adquirida, estos primates no tendrían ninguna posibilidad de sobrevivir en libertad. La meta de la Fundación es ofrecerles una vida lo más digna posible en compañía de otros individuos de su especie.

Esta labor, sin el acompañamiento de una ardua tarea de educación y sensibilización, sería una batalla perdida a largo plazo. Por eso, su equipo de voluntarios dedica mucho esfuerzo para enseñar y explicar al público los problemas a los que se enfrentan estas especies y sobre la protección de nuestros parientes evolutivos más cercanos. En este sentido, apuestan también por avanzar en la investigación etológica, tratando de encontrar las mejores vías y prácticas para garantizar el bienestar de estos animales o para encontrar respuestas a incógnitas sobre el comportamiento de nuestros antepasados.

Centro de Recuperación de Anfibios y Reptiles de Cataluña (CRARC)

El Ayuntamiento de la localidad de Masquefa, en la comarca de la Anoia, es un ejemplo de compromiso con la conservación medioambiental y puede presumir de llevar más de 30 años impulsando medidas para la gestión de la fauna y el patrimonio natural del municipio. En una de ellas, nació en 1992 la iniciativa del CRARC, que se convirtió en el único centro de recuperación de fauna salvaje especializado en anfibios y réptiles.

Su misión principal es la rehabilitación y recuperación de anfibios y réptiles, que en algunos casos han sido abandonados por sus dueños y, en otros, han sido rescatados del tráfico ilegal de animales. En sus instalaciones podemos encontrar diferentes especies de quelonios, saurios y ofidios, que son cuidados y atendidos por un equipo fijo de cinco personas más el imprescindible apoyo de un grupo de voluntarios. Cuenta también con proyectos específicos, como el dedicado a la tortuga mediterránea, a través del cual realizan cada año sueltas de ejemplares en el Parque Natural de Montsant.

CRARC

La investigación se presenta como uno de los principales objetivos de su trabajo y, para ello, realizan diferentes estudios sobre reproducción, enfermedades, comportamiento o biometría de estas especies, que luego se expone en congresos especializados y en revistas científicas. El centro está abierto al público para realizar visitas libres, pero también ofrecen la posibilidad de realizar visitas guiadas durante fines de semana y festivos. Necesitaremos, en estos casos, unirnos a algún grupo mínimo de 20 personas y descubriremos el centro con una didáctica visita que disfrutarán especialmente los niños y niñas, gracias a los materiales y actividades diseñadas específicamente para ellos. Sin duda, una importante labor de concienciación que nos ayudará a pensar más sobre la protección de la fauna y a reflexionar sobre la pertenencia de determinadas especies como animales de compañía.

Más información en: estucasa.catalunya.com