Descubriendo la Serra de Tramuntana

Mucha gente que visita la isla de Mallorca lo hace en busca de playas o de la actividad cultural y festiva de Palma y otros pueblos costeros. Pero esa misma gente se sorprende cuando descubre que la isla cuenta con una importante zona montañosa, que esconde en sus laderas un paisaje único y una colección de hermosos y originales pueblos. Es la denominada Serra de Tramuntana, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011 en su categoría de paisaje cultural. Créeme, si visitas Mallorca y no te acercas a pueblos como Pollença o Valldemossa deberías arrepentirte.

No deja de ser curioso este desconocimiento por buena parte de los turistas, porque fue precisamente la Serra de Tramuntana la que atrajo a los primeros viajeros a la isla entre el Siglo XIX y el Siglo XX. Pioneros, como el Archiduque Luis Salvador de Austria, sintieron una gran fascinación por estos paisajes y construyeron los primeros enclaves turísticos y miradores en la región, muchos de los cuales todavía siguen en uso.

Otra ilustre conocedora de la zona fue Isabel de Baviera, a la que seguro conoces mejor como Sissi Emperatriz. Familia y amiga del Archiduque, se sabe que visitó la isla hasta en tres viajes, pero es posible que viniera de incógnito en más ocasiones. Antes incluso, otros ilustres personajes como la romántica pareja formada por el compositor Chopin y la poeta George Sand, ya habían encontrado su hogar en la Serra de Tramuntana. La Cartuja de Valldemossa se convirtió en refugio de su amor, donde disfrutaron del que según Chopin era el “más hermoso lugar en el mundo”.

La cartuja - Valldemossa (Mallorca)

El punto más alto de esta formación montañosa lo hallamos en el Puig Major, con 1.436 metros de altura. En sus noventa kilómetros de largo encontramos numerosas cuevas, simas como la Cova de sa Campana, con más de trescientos metros de profundidad, y algunas gargantas espectaculares. Aquí se encuentra, por ejemplo, el cañón Sa Fosca que es, según muchos expertos, uno de los mejores de Europa por su enorme belleza, sus altas paredes y sus profundas pozas. Una visita, sin duda obligada, para los visitantes más aventureros.

La dificultad del terreno obligó a los habitantes de la zona a diseñar construcciones muy sólidas que darían lugar a la técnica de la piedra en seco, que ha dado un aspecto único a las poblaciones y construcciones de la Serra de Tramuntana. Puentes, torres de defensa medievales, iglesias, monasterios y castillos salpican las laderas entre increíbles paisajes. Y rodeados de esta belleza encontramos hasta 19 municipios, que hoy se han convertido en un atractivo destino turístico.

Vista de Pollença desde el Puig de María - Mallorca

Una de estas localidades es Valldemossa que, integrada de forma perfecta en las montañas, se convierte en visita obligadacon sus calles empedradas, sus floridas fachadas y sus coquetas tiendas de artesanía. Más al norte de la isla encontramos Pollença, que se convirtió, hace ya tiempo, en refugio de artistas venidos de todo el mundo y que han dado un aire especial a la localidad. Sus estrechas callejuelas rodean una plaza llena de vida y, en ella, todavía se conservan diferentes recuerdos de la legendaria orden de los Templarios, que convirtieron esta ciudad en un núcleo importante de su desarrollo.

Enclavada en la Serra de Tramuntana encontramos también Fornalutx, una población de montaña que suele aparecer siempre en la lista de los pueblos más bonitos de España. Los edificios de piedra con sus tejados rojos se mezclan con el aroma de las plantaciones de naranjos y limoneros que rodean la localidad, dándole un encanto muy especial. Con más de mil años de antigüedad, la gran labor de conservación ha conseguido mantener la esencia y las características de un pueblo único.

Además de visitar sus pintorescos pueblos, hay diferentes rutas que podemos recorrer para conocer la región. Una de las más recomendables es la denominada Ruta del Tren de Sóller, que nos lleva a bordo de un ferrocarril de madera, en uso desde 1912. Atravesaremos trece túneles, varios puentes y un viaducto mientras admiramos los paisajes de la Serra d’Alfàbia. En el camino podremos disfrutar de la población de Sóller, con su centro histórico de carácter modernista, y su estación de ferrocarril, que acoge una exposición con obras de Picasso y Joan Miró. Desde la ciudad podremos coger un tranvía, también de madera, que nos acercará hasta el Puerto, un enclave que todavía conserva el encanto de los pueblos de pescadores y que ha sido fundamental en la historia comercial de nuestro país desde el Siglo XIV.

Y, si lo nuestro es el senderismo, también disponemos de muchas alternativas como la ruta de la Piedra en Seco. Actualmente cuenta con 167 kilómetros abiertos y señalizados, de los cuales 85km corresponden a la ruta principal. Está dividido en cuatro etapas que unen las localidades de Deià con Pollença y, al final de cada una, encontraremos un refugio donde poder descansar. El sendero, que recibe el nombre de GR 221, recorre los mejores ejemplos de las edificaciones y restos históricos construidos con piedra en seco. Es accesible para senderistas de todos los niveles y edades, quienes podrán conocer así los mitos, leyendas y tradiciones de una región maravillosa.

Barranco de Biniarraix - Mallorca