Cómo convertir tu coche a AutoGas

Adaptar un coche para que pueda moverse con AutoGas permite ser más respetuoso con el medio ambiente, ahorrar más, tener el doble de autonomía y beneficiarte de interesantes incentivos. La inversión se amortiza a muy corto plazo y además existen ayudas para convertirlo.

Luis M. García

Convertir un coche de gasolina en un vehículo bifuel con AutoGas es más sencillo de lo que pueda parecer. Conlleva una inversión que puede ir de los 1.200 a los 2.600 euros, según el número de cilindros del coche, pero compensa, y a corto plazo. Porque se pueden conseguir ahorros en carburante de hasta el 40% y duplicar la autonomía del vehículo, además de reducir las emisiones de NOx en un 70% y hasta un 90% las de partículas con respecto a los combustibles convencionales. También contribuye a reducir los problemas derivados del efecto invernadero al minimizar las emisiones de CO2.

La conversión, eso sí, debe realizarse siempre en uno de los numerosos talleres autorizados disponibles en toda España. Nunca en cualquier lugar que solo presuma de hacer la adaptación y mucho menos lanzarse a transformar un vehículo uno mismo.

Para adaptar un coche a AutoGas, es necesario un kit homologado que se instala en el vehículo gasolina sin la necesidad de modificar o realizar ninguna operación directamente en el motor. Este kit consta de varios elementos: boca de llenado, depósito, tuberías, reductor o gasificador, filtro, rampa de inyección, centralita electrónica, que es el cerebro de la instalación, y un conmutador mediante el cual se selecciona el modo en el que se quiere circular: AutoGas o gasolina. En el conmutador también podemos observar en todo momento qué combustible estamos utilizando así como el nivel de GLP de automoción que nos queda en el depósito.

El depósito suele colocarse en el hueco de la rueda de repuesto o bien en el maletero, dependiendo del espacio de que disponga el automóvil. A simple vista, lo único que delatará que el vehículo ha sido transformado a AutoGas será el conmutador colocado en el salpicadero y, al repostar, la boca de llenado del GLP, que se sitúa junto a la del depósito de gasolina.

Una vez instalado el kit, el coche dispondrá de dos depósitos y arrancará siempre con gasolina, pero solo con recorrer unos metros pasará a utilizar AutoGas sin que se note en la marcha del vehículo. También se puede cambiar de manera manual de un carburante a otro pulsando el nuevo conmutador instalado en el salpicadero, que también indica la cantidad de gas disponible.

El kit apenas requiere de mantenimiento, siendo la parte más destacada un pequeño filtro que debe cambiarse cada 30.000 kilómetros.

Ayudas para la instalación

El tiempo para hacer esa adaptación es breve. Será menor o mayor según los modelos de automóvil y la destreza de los mecánicos. En algunos puede realizarse en apenas ocho horas y recogerlo de un día para otro o incluso el mismo día.

Una vez adaptado el vehículo a GLP, debe tramitarse la correspondiente inspección en la ITV para que finalmente la transformación quede legalizada y registrada en la ficha técnica del vehículo. La ITV comprobará que los elementos del kit están debidamente homologados y han sido instalados conforme al informe del laboratorio homologador. Generalmente el taller transformador realiza ya este trámite en la ITV.

Una vez transformado el vehículo a GLP, existen también otro tipo de incentivos, como descuentos en el impuesto de circulación, en la tasa de parquímetros, o el hecho de que el coche pase a tener un etiquetado de vehículo ECO, para lo cual es necesario que sea un modelo Euro 4, 5 o 6. De esta manera ese automóvil podrá circular por el centro de ciudades como Madrid, que limitan el acceso a vehículos particulares en episodios de alta contaminación, pero no a éstos, puesto que apenas contaminan.